La intensidad de un mar grisáceo e indescifrable

Muestra de La Canción Número Siete.

“Permanecí la mayor parte de la velada en silencio, limitándome a observar a nuestro recién llegado. Se comportó de manera educada pero distante. Parecía interesado en la conversación que mi familia le brindaba, aunque no hizo demasiados esfuerzos por formar parte activa en ella. Prefirió escuchar lo que ellos tenían que contar. Traté de analizarlo sin que resultara demasiado evidente; no quería que se percatara de que en el fondo sentía cierta curiosidad por él. Su presencia iba a resultar un engorro para mí, así que trataba de averiguar discretamente con qué tipo de persona iba a tener que compartir mi mundo. No fue posible sacar mucho en claro, porque lo que mis ojos me decían era que contemplaba a un ser hermético y distante. Su mirada, fría y enigmática, se cruzó con la mía en varios momentos, en los que yo apartaba la vista, incapaz de aguantar la intensidad de aquel mar grisáceo e indescifrable.”

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